εὖ, el Bien en una poesía latente

 εὖ, el Bien en una poesía latente 

Escrito por Patricia Blanco.

εὖ es un morfema en griego antiguo que significa «bien», «correctamente» o «afortunadamente». Forma parte de palabras tan nucleares de la filosofía aristotélica como εὐδαιμονία; esto es, eudaimonía, la felicidad suprema, que, para este pensador, era la actividad racional del alma, por ser lo propiamente humano, conforme a la virtud.

Se trata de un término que llevaba meses rondando por mi cabeza y que, de algún modo, quería reenfocar bajo los prismas de mi filosofía, expuesta y defendida en la obra «Te quiero», dije, y desvelé el secreto de mi vida. Además, brota en mí recientemente la pregunta por el ser, estar y existir, que en distintas lenguajes ocupan realidades lingüísticas diferentes y, como tal, han de serlo también desde un punto de vista ontológico. 

Así, el texto nace con la intención de abordar todas aquellas cuestiones a través del, a mi juicio, instrumento más humano donde los haya: la poesía, dado que, como señalo en mi obra, «el símbolo es el nutriente de la realización expresiva del pensamiento» y, «de entre las artes, la más pura es la poesía», afirmando así que «el hombre es arte». 

De este modo iniciaba mi trabajo y llegaba hasta la primera cara del poema. Entonces, algo en mí no terminaba de brotar con toda la fuerza que la palabra merece y quedó suspendida su redacción por unas semanas... mas yo sabría que lo acabaría; solo tenía que llegar el momento perfecto. Dicho momento llegó cuando, después de unas maravillosas vacaciones con mis amigas (os quiero, chicas), la mañana inmediatamente siguiente me vi sumergida en una profunda nostalgia, ante la cual les escribí: 

[...] reconozco la mayor de las fortunas en cada minúsculo pesar de este sentimiento, pues lo he vivido consciente en cada momento de mi vida que, verdaderamente, ha significado algo. Y vosotras, claro está ya a estas alturas, significáis mucho. 

Dicho de otro modo, es como si todo el amor, en sus mil formas manifestado a lo largo de esta semana, me sobrecogiera de forma especial y, aunque con ese tinte agridulce que tiene la nostalgia, lo siento precioso y me lleva a pensar que no podría, en ningún escenario, estar más agradecida [...]. 

Tras ello, sin explicación, sentí que debía sentarme a escribir y terminar lo que un día empecé. Fruto de aquel sentimiento cerré este poema, que estimo preciso, y contigo comparto, por si quisieras leerlo: 

Pincha aquí para disfrutar de la lectura ;)

P.D. Os cuento todo esto en memoria de Stefan Zweig, porque esta mañana terminé de leer su conferencia El misterio de la creación artística y sentí que, como poeta, debía participar de su deseo de comprender y de que sea comprendido este misterio, pues, como él decía, «ninguna obra de arte se manifiesta a primera vista en toda su grandeza y profundidad. No solo quieren ser admiradas, sino también comprendidas». 



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